Sin orden no hay concierto
Espero que mejore el mensaje. Iré detrás del candidato que despierte para México, los mejores sentimientos.
¿Hemos avanzado? Las expresiones políticas de nuestro país siguen siendo las mismas. No son asertivas. Nos pintan panoramas deseables. ¿A quién no le gustaría el bienestar para todos los niños de México? ¿Quién no quisiera agua potable o escuelas “de cuento” a la vuelta de su casa? Aunque es entendible que los candidatos están en todo su derecho de tratar de ganar nuestro voto a través del recurso de hacernos soñar, es claro que la suma de sueños siempre nos llevará a tener que despertar en algún momento. La realidad es muy diferente a las hermosas formas que se nos ponen de frente. Es algo parecido al noviazgo que precede al matrimonio. Convivir seis años con alguien que nos preside es un asunto muy diferente a tres meses de galanteo. Y en ellos, no veo que la sociedad exija a los “pretendientes” la seriedad de otra cosa que no sean esas frases huecas de las que nos han llenado el espectro. Los graves problemas a los que hoy nos enfrentamos, deben ser abordados con profundidad, ahora que cualquier yerro nos puede llevar a un profundo abismo.
El problema más grande que enfrentamos los mexicanos de hoy, es que la sociedad se ha degradado hasta niveles peligrosos. La ausencia de valores ha trastocado la convivencia. Resultan incontables los mexicanos que teniendo recursos económicos, se han ido del país a los Estados Unidos, en aras de vivir en paz y replantear su camino. México ha llegado a provocar el miedo de sus hijos... y no hay recetas mágicas para revertir este mal.
Al presidente Calderón le agravia mucho el que algunos sectores piensen que la guerra que vivimos contra diversas formas de delincuencia es asunto exclusivo de su gobierno, cuando todos debiéramos de recapacitar al pensar que la decadencia que nos pega, es de todos e impacta a nuestras formas sociales. Los que atacan los efectos de esta guerra, saben bien que un cáncer tiene efectos colaterales y que México está invadido.
Por lo tanto me atrevo a pensar que el reto más grande que tenemos estriba en poner orden. Orden en todas las actividades que emprendamos. Orden en el desempeño cotidiano. En el trabajo, con un acendrado sentido de responsabilidad, que por cierto, no tenemos. Orden en todos los niveles de gobierno. Gobernadores que nos sobre endeuden, a la cárcel. Presidentes municipales que usen el presupuesto como propio, a la cárcel. Presidentes que compren o vendan al país como si fuera su estipendio... a la cárcel también. Orden en todo. En la basura y el desperdicio. En el abuso e irresponsabilidad en el uso de nuestros recursos. Orden en nuestra forma de vivir y gastar. De estudiar y aprender. Orden en nuestros festejos. Orden para las penas y alegrías. Hay que ordenar a México. Está todo muy revuelto. Lo veo sucio. No me gusta que esté así. No me alegra esta decadente situación.
Orden para nuestras policías y sistema judicial. Orden para nuestro Congreso y su forma de hacer leyes. Sentido de responsabilidad es lo que deseo para cada uno de los que hacemos a este pueblo. Orgullo por lo que provocamos. Espero vengan liderazgos que nos conduzcan al sendero de un pueblo que cauce envidias, por nuestra forma de ver la vida y sus consecuencias.
Todo esto que balbucean las campañas no es otra cosa que palabrería. ¡Qué me importa escuchar de un señor que dice que sabe cumplir, cuando ni es cierto y aparte es con mi dinero! O de quien me insiste de sus orígenes para que yo piense que está enraizada a mis problemas. Qué me deja un candidato que conozco como un radical de izquierda cuando ahora se hace pasar por el Papa de la política.
Espero que mejore el mensaje. Iré detrás del candidato que despierte para México, los mejores sentimientos. Por lo pronto hay mucho dónde crecer. Un ejército pierde una batalla, cuando se desordena. Mi país está hecho un desorden. Quiero ver quién se apunta en la historia para finalmente enderezarlo. Encontrar a un político que nos haga ver, no sólo lo hermoso de la esperanza, sino la solidez que nos haga responsables.
www.revoluciondelintelecto.com
Me exaspera la vacuidad.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario